Sobre mí

Soy Sandra Jiménez, psicóloga colegiada M-18391

Llevo muchos años acompañando procesos terapéuticos y, si tuviera que resumir mi forma de trabajar, diría que me importa una cosa por encima de todo: que la persona se sienta vista, comprendida y acompañada con respeto.

Un trato cercano como base del proceso

La terapia no va de “hacerlo perfecto”. Va de poder mostrarte tal y como estás: con lo que duele, con lo que da miedo, con lo que te cuesta decir en voz alta. Mi objetivo es crear un espacio que arrope, donde puedas hablar con libertad, sin juicios y sin prisa.

Flexibilidad y terapia personalizada

No trabajo abanderando una única corriente como si fuera una bandera. Me gusta adaptar mis conocimientos a la persona, a su momento vital y a su manera de sentir. Para mí, la terapia tiene sentido cuando se ajusta a ti, no cuando tú tienes que encajar en un esquema.

Experiencia y enfoque humano

La experiencia no lo es todo, pero ayuda. Con los años he aprendido a sostener conversaciones difíciles, a acompañar emociones intensas y a construir procesos claros y respetuosos. Trabajo desde la empatía, cuidando el vínculo terapéutico y buscando que lo que hacemos en sesión tenga impacto real en tu día a día.

Kintsugi: una forma de mirar el crecimiento

Hay una imagen que me inspira: el Kintsugi, la técnica japonesa de reparar con oro una pieza rota. No se ocultan las fracturas; se integran y se convierten en parte de su belleza.

En terapia, muchas veces trabajamos eso: dejar de perseguir una perfección imposible, mirar con respeto las heridas, comprender cómo se formaron y construir una reparación real. No para olvidar lo vivido, sino para transformarlo en fortaleza, resiliencia y cuidado emocional.

Cómo trabajo 
EN TERAPIA?

En Japón existe una antigua técnica de restauración de las piezas de cerámica llamada “Kintsugi” que consiste en reparar los fragmentos rotos usando para ello polvo de oro, plata o platino. Esta técnica no oculta los daños, sino que los celebra como parte de la historia y belleza del objeto.

Del mismo modo, nuestro objetivo desde el acompañamiento terapéutico será entender las circunstancias que te han llevado a este momento de malestar o sufrimiento buscando la manera de sanar las heridas y construir a partir de ellas toda una serie de recursos internos que fortalezcan nuestra autoestima y seguridad personal.

El Kintsugi transforma objetos rotos en piezas únicas, demostrando con ello que la belleza a veces surge la de la imperfección y la superación del daño.

En ocasiones abrazar nuestras cicatrices y experiencias dolorosas es la forma de transformar ese sufrimiento en fortaleza y resiliencia.